12 De enero de 2025
Comenzamos nuestro Circulo de Silencio recordando que el pasado sábado 8 de febrero, la iglesia celebró la XI Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de personas, con el lema: «Embajadores de la esperanza: juntos contra la trata de personas». Según la RAE, el embajador es la persona de mayor rango para representar a un estado, y para nosotros el estado es la Esperanza. Una esperanza que va unida a la misión de trabajar juntos contra la trata de personas. Esta jornada nos invita a ponernos, todos juntos, en marcha hacia el desafío de acabar con la trata de personas, para que nadie más se vea sometido al yugo de la esclavitud y la explotación, y en favor de una humanidad de personas libres e iguales.
En 2023, las fuerzas y cuerpos de seguridad comunicaron la identificación formal de 497 víctimas de trata: 294 eran víctimas de trata sexual y 203 de trata laboral, de entre las cuales, dos eran víctimas de mendicidad forzada y seis de explotación para realizar actividades delictivas. Esto supuso un aumento significativo en comparación con las 227 víctimas de trata en 2022 y las 187 en 2021. De las víctimas formalmente identificadas por las fuerzas y cuerpos de seguridad, seis eran menores, 17 eran de nacionalidad española, 348 eran mujeres y 143 eran hombres. En cambio, en cuanto a estas cifras, las ONG comunicaron haber detectado 1.084 víctimas potenciales de trata en 2023 —no todas fueron formalmente identificadas por la policía—, de las cuales 822 eran víctimas de trata sexual, 110 eran víctimas de trata laboral, y 152 de formas no especificadas de trata. De las 1.084 víctimas, 37 eran menores (20 niños y 17 niñas); 23 eran de nacionalidad española; 891 eran mujeres; 58 eran hombres; y 5 nueve eran LGBTQI+.
Como podemos comprobar según los datos aportados, los grupos más vulnerables, y más afectados por esta problemática, son las mujeres, los niños y las niñas y las personas migrantes. La trata a menudo se alimenta de condiciones de pobreza, desigualdad y falta de oportunidades, lo que lleva a muchas personas a arriesgarse en busca de una vida mejor, sin saber que pueden caer en redes de explotación.
La historia de Santa Josefina Bakhita, víctima de la trata, fue esclavizada y durante muchos años de su vida padeció la falta de libertad y el maltrato, nos recuerda la importancia de luchar contra esta injusticia. Su legado inspira acciones concretas para prevenir la trata y proteger a quienes han sufrido sus efectos.
Asimismo, combatir este delito no solo es responsabilidad de gobiernos y organizaciones, sino también de cada uno de nosotros y nosotras. La importancia de nuestra acción individual radica en que, al unir esfuerzos, podemos generar un impacto significativo en la lucha contra la trata.
Primero, la educación juega un papel fundamental. Informarnos sobre las causas y las consecuencias de la trata nos permite reconocer situaciones de riesgo y actuar adecuadamente. Compartir esta información en nuestros círculos sociales ayuda a crear conciencia y sensibiliza a más personas sobre el problema.
La denuncia es otro aspecto crítico. Si somos testigos de situaciones sospechosas, informar a las autoridades puede ser un paso vital para rescatar a las víctimas y llevar a los responsables ante la justicia. Cada alerta cuenta en esta lucha.
Además, optar por un consumo responsable también juega un papel crucial en la lucha contra la trata de personas y la explotación sexual. Al elegir marcas que no solo se comprometen a prácticas éticas, sino que también promueven la igualdad y la justicia social.
La educación y la conciencia sobre la procedencia de los productos son fundamentales para desmantelar las redes que perpetúan la trata. Al apoyar iniciativas que abordan estas problemáticas, contribuimos a crear un entorno donde el respeto y la dignidad de todas las personas sean la norma. Elegir marcas éticas fomenta prácticas comerciales justas y sostenibles.
No podemos cerrar los ojos o mirar para otro lado. Ciertamente debemos crear conciencia social, porque el abuso de poder y de autoridad también se da entre nosotros y nosotras con los inmigrantes que viven en nuestras ciudades y pueblos. No está tan lejos de nosotros y nosotras como pensamos.
Amigos, comienza nuestro TIEMPO DE SILENCIO.
MESA DIOCESANA DE ATENCION Y ACOGIDA DE MIGRANTES Y REFUGIADOS
DE CÁDIZ Y CEUTA
Colaboración de Juan García de Paredes.