“Las paredes de los hospitales han escuchado más oraciones honestas que muchas iglesias…
Han visto más besos
sinceros que los aeropuertos…
Es en el hospital donde
ves a un homofóbico siendo salvado por un médico gay.
Donde una médica de
clase alta salva la vida de un mendigo…
Donde, en la UCI, un
judío cuida de un racista…
Miles de esposos se
perdonan con la esperanza de una recuperación total.
Un policía y un preso
comparten la misma sala y reciben la misma atención…
Un paciente rico espera un trasplante de hígado con el órgano de un donante pobre…
Es en esos momentos, cuando el hospital toca las heridas de las personas, que los universos se entrecruzan con un propósito divino. Y en esta comunión de destinos, nos damos cuenta de que, solos, no somos nada.
La verdad absoluta de las personas, en la mayoría de los casos, solo se revela en el momento del dolor o ante la amenaza real de una pérdida definitiva.
El hospital es un lugar donde el ser humano se quita la máscara y se muestra tal como es, en su verdadera esencia.
Esta vida pasará
rápido:
No pelees con la gente.
No critiques tanto tu
cuerpo.
No te quejes tanto.
No seas amargado.
No hay necesidad de
estar en constante conflicto con tu pareja; al final, la elegiste para
compartir buenos momentos, no amargos.
No pierdas el sueño por
las facturas.
Asegúrate de besar a
tus seres queridos.
No te obsesiones con tener la casa impecable.
Los bienes materiales
deben ser conquistados por cada uno; no te enfoques en acumular herencias.
No hagas tantas dietas,
al final, el cuerpo es prestado… disfrútalo.
Mantén cerca a tus
perros y gatos.
No guardes la vajilla
para ocasiones especiales.
Usa los cubiertos nuevos.
Disfruta las oportunidades que la vida te da hoy, porque mañana, probablemente, ya no las tengas. ¡Vive el presente!
No escatimes en tu
perfume favorito, úsalo para ti.
Ponte tus zapatillas
favoritas, repite tu ropa preferida… ¿y qué?
Si algo no está mal, ¿por qué no hacerlo ahora?
¿Por qué no tomarte un
descanso?
¿Por qué no llamar
ahora?
¿Por qué no servir
ahora?
Llama a tus amigos,
invítalos a un café.
¿Por qué no perdonar ahora?
Siempre estamos esperando algo: la Navidad, el viernes, el año nuevo, cuando tengamos dinero, cuando llegue el amor, cuando todo sea perfecto…
Pero mira, la
perfección no existe.
El ser humano no fue creado para completarse aquí, sino para aprender.
Así que disfruta este ensayo de vida y hazlo ahora.
Respétate a ti mismo,
respeta a los demás.
Sigue tu camino y deja
que los demás sigan el suyo.
No critiques, no
juzgues, no te entrometas.
Ama más, perdona más,
abraza más, vive más intensamente… ¡y deja el resto en las manos del Creador!
Colaboración de Juan García de Paredes.