En 1988, cuando ya se
veía con preocupación el hecho de que el calentamiento global pudiera ser
desastroso para la humanidad si no se tomaban medidas oportunas a todos los
niveles, fue creado un grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio
climático (IPCC)para facilitar evaluaciones integrales del estado de los
conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta.
Este grupo acaba de publicar un estudio que advierte que
la humanidad se encuentra al borde de un desastre climático irreversible. El
informe, de 2024, basado en el análisis y seguimiento de las principales
variables biofísicas, ofrece una conclusión clara e inapelable: estamos avanzando
en la dirección equivocada.
Por su parte el diario
The Guardian elaboró una encuesta en la que participaron cientos de los
principales expertos mundiales en cambio climático. Sus respuestas muestran
igualmente un futuro sombrío. El 77% de los encuestados cree que las
temperaturas globales alcanzarán al menos 2,5 ºC por encima de los niveles
preindustriales, un grado de calentamiento devastador. Casi la mitad –el 42%–
cree que será superior a 3 ºC
El secretario general
de la ONU, Antonio Guterres se queda corto cuando afirma que: “El cambio
climático es la mayor amenaza para la economía global”. Es una amenaza no sólo
para la economía, es una grave amenaza para la vida de la humanidad.,
Pues la extrema derecha no quiere enterarse de esto: desde Donald Trump a Santiago Abascal niegan el cambio climático. No se apoyan en ningún estudio científico, lo niegan porque esto cuestiona la civilización capitalista, que es la que defiende ardientemente la extrema derecha. Es una postura claramente demencial. No viven en la realidad, viven en su mundo de ideas y de intereses.
A la extrema derecha no
sólo le falta humanidad y ética, le falta el mínimo grado de sensatez necesaria para no empujar a la humanidad a
ese desastre climático del que
repetidamente nos hablan los científicos. Si la extrema derecha y sus aliados
llegaran alcanzar el gobierno, no sólo sufriríamos una situación social y
política muy negativa, sino que avanzaríamos inevitablemente hacia el desastre
climático. Ese movimiento político no es sólo la extrema derecha, sino la
extrema demencia.
Esta postura
negacionista se da en una sociedad que tampoco se hace consciente de lo que supone
el cambio climático, no lo niega, pero mira para otro lado. Le cuesta actuar de
acuerdo con lo que exige detener el
cambio climático porque eso supone abandonar la sociedad de consumo. Y
en la cultura capitalista está tan asociado el bienestar al consumo que resulta
muy costoso renunciar al consumismo.
Evidentemente necesitamos un mínimo de consumo para atender a nuestras necesidades básicas, pero alcanzado ese mínimo, seguir aumentando nuestro consumo no es un camino que nos lleve al bienestar y la felicidad, sino al desastre climático.
Antonio Zugasti